Aquí me encuentro. Mirando hacia los rumbos que marcan mi camino. Mas no puedo divisarlos. Todo se borronea y lo real son mis pies anclados al suelo. He venido caminando por un sendero, tambaleándome hacia un lado y hacia el otro. Divisaba a lo lejos las distintas direcciones. No se si cada una de ellas se abre en un abanico de colores. En la encrucijada. Es preciso acudir a la calma. Es urgente emplear las herramientas. Y mirar hacia atrás, para no caer en el olvido. Es mi certeza. No hay bosques, solo un atardecer, direcciones, y la conciencia. La semilla que esta creciendo adentro mío. Aclamo al coraje, para ganar este desafío. Que como burla del destino tiene dos caminos. No importa el recorrido, mas el final es parecido.
10 de Septiembre de 2007
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